01 — agosto 2026
Karina Kreth
Karina Kreth Estudio
Conversamos sobre materia, forma, tiempo y las decisiones que definen su manera de trabajar.

El recorrido
E.T. Pasaste 15 años dirigiendo arte para cine antes de volver a la arquitectura.
¿Qué cambia en cómo mirás un espacio después de eso?
K.K. El cine me enseñó a reconocer intersecciones y pasajes entre el montaje
de escenas en el cine y las escenas configuradas en la arquitectura. Se
trataba, en definitiva, de la invención de un saber hacer con ambas
experiencias. Esa mirada sigue estando en mi trabajo. No pienso la
arquitectura como una composición de formas, programas sino como una
estructura capaz de producir determinadas relaciones entre las personas, la
materia y el tiempo en el que transcurre.
E.T. ¿Hay algo que aprendiste en el set que no se enseña en la facultad?
K.K. Sin lugar a dudas. Aprendí a observar. A entender que muchas veces lo
importante no es lo que se ve sino lo que ocurre. En el cine uno aprende a leer
comportamientos, desplazamientos, gestos mínimos. Esa atención a la
experiencia cotidiana es algo que luego trasladé a la arquitectura.
E.T. ¿En qué momento de un proyecto sentís que estás componiendo una escena,
no diseñando un proyecto?
K.K. Desde el primer día. Las escenas de arquitectura no aparecen al final del
proceso. Son mi forma de pensar el proyecto. Antes de imaginar materiales o
formas, imagino momentos, condiciones: cómo alguien arriba, dónde se
detiene, qué ve, qué escucha, cómo se relaciona con otros. La arquitectura
aparece, organizando esas relaciones.


El guión y la coreografía
E.T. Decís que trabajás con los clientes como si estuvieras escribiendo un guión.
¿Cómo es esa conversación al principio?
K.K. Me interesa entender cómo viven más que qué les gusta. Muchas veces
los clientes llegan con referencias visuales, pero detrás de esas imágenes
hay hábitos, rituales, deseos y conflictos que son mucho más importantes. El
proyecto comienza intentando comprender esas dinámicas.
E.T. ¿Qué te dice alguien de cómo vive que no te está diciendo con palabras?
K.K. Los recorridos, las contradicciones y las pequeñas obsesiones suelen
revelar mucho más que los discursos. A veces una persona dice que quiere
un espacio abierto, pero describe una vida que necesita refugio. Me interesa
escuchar esas tensiones porque ahí suele aparecer el verdadero proyecto.
E.T. ¿Alguna vez el guión cambió completamente en el medio de un proyecto?
K.K. Muchas veces. Los proyectos evolucionan porque las personas cambian.
Lo importante es que la arquitectura tenga la capacidad de incorporar esas
transformaciones sin perder coherencia. Me interesa pensar la arquitectura
como una estructura abierta.
El vacío no es ausencia. Es espacio disponible para que ocurran cosas.
Materia y silencio
E.T. Tu trabajo habla mucho de afectividad en la arquitectura. ¿Cómo se diseña
algo afectivo sin que sea sentimental?
K.K. La afectividad no tiene que ver con generar emociones de manera
explícita. Tiene que ver con construir condiciones para que algo pueda
suceder. La luz, las proporciones, las texturas, la distancia entre los cuerpos o
la relación con el exterior producen experiencias que nos afectan
constantemente. La arquitectura trabaja sobre esas condiciones.
E.T. ¿Qué rol juega el vacío, lo que decidís no poner?
K.K. Un rol fundamental. El vacío no es ausencia. Es espacio disponible para
que ocurran cosas. Muchas veces el proyecto consiste más en decidir qué
quitar que en decidir qué agregar.
E.T. ¿Tenés algún material que sientas que "actúa" mejor que otros?
K.K. No creo que existan materiales buenos o malos en términos absolutos.
Lo importante es la relación que establecen con una determinada situación.
Me interesa la materia cuando expresa su propia lógica constructiva y
cuando permite que el paso del tiempo quede registrado

Lo personal
E.T. Usás el arte como disparador de ideas, no como decoración. ¿Podés dar un
ejemplo concreto de cómo eso cambió un proyecto?
K.K. El arte me interesa porque propone formas de mirar el mundo. Muchas
veces una obra permite formular una pregunta que no habría aparecido de
otro modo. El arte no completa un espacio sino para que abre una discusión
sobre el espacio, la percepción o el modo de habitar.
E.T. ¿Tu casa tiene el mismo guión que los proyectos que hacés para otros?
K.K. Comparte muchas preguntas, aunque de una manera más intuitiva. Es
un laboratorio permanente donde observo cómo cambian los usos, cómo se
transforman los objetos y cómo evoluciona la vida cotidiana.
E.T. ¿Qué es lo que más te sorprende de cómo la gente usa los espacios que
diseñás?
K.K. La capacidad que tienen para apropiárselos. Y creo que eso es una
señal positiva: significa que la arquitectura sigue viva después de terminada.
E.T. Si tuvieras que describir tu criterio con una imagen de película, ¿cuál sería?
K.K. Más que una imagen específica, me interesa la idea de una escena en
construcción. Un espacio donde todavía es posible que algo ocurra. La
arquitectura que me interesa no busca producir una imagen perfecta sino
ofrecer un marco para la experiencia de cada persona.
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02 - septiembre 2026